Disentir

Salirse del carril de la corriente que te arrastra, siempre es mas sencillo, menos expuesto, mas cómodo, que no mejor. Definirse, es marcar tus propios pasos, con independencia de la inercia, del vagón en el que vayas.

 

Sobresalir por la tangente, haciéndose visible desde lejos en países donde nadie abandona la fila, nadie destaca, que va contra natura, esa natura que imponen a golpe de armas y barrotes. Defender los derechos de quienes son atropellados y morir en el intento, nunca fue tarea fácil, pero resulta imprescindible intentarlo o colaborar para que este mas cerca. 

 

Valientes que abandonan el acomodo y luchan en cualquier terreno, en cualquier ocasión que la vida les permita o no, enarbolando la bandera de la denuncia pública, que ponen luz y voz, a lo que no debería ser noticia, porque debería haberse extinguido por voluntad propia.

 

Gente con alma, que pagan con sus huesos la represión y la tortura, encarcelados para cerrar sus bocas tras barrotes de ignominia, porque no quisieron cerrar lo ojos, prefirieron no mirar para el lado de los fuertes, que la vista se le iba al lado de lo correcto. A veces torturados hasta fallecer, otras acosados u obligados a cambiar su vida y su país para seguir latiendo y no enmudecer su voz.

 

Hay gobiernos que convirtieron la disidencia en una forma peligrosa de vivir. Y es que no salir con el perfil correcto en la foto, les incomoda y es mas fácil amordazar los gritos, que resolver la infamia que alimentan. 

 

Ocultar las condiciones de trabajo infrahumanas, disolviendo sindicatos que defiendan los derechos. Cerrar rotativos que desborden ríos de tinta repletos de vergüenzas, prohibir redes sociales, que permitan levantar alfombras, ventilar espacios que apestan a censura, con la excusa de la perdida de la identidad. 

 

Nada resulta suficiente hasta poner encima de la mesa, lo que no debería callarnos y se resuelva.  

 

Patxi Blázquez.

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