Deshojar

A veces la vida nos hace pararnos en seco y darnos cuenta de lo importante, nos obliga a mirar lo que tenemos y valorarlo. Pero también nos enseña que las cosas salen bien, que estamos preparados para mucho más de lo que creemos y que un bache en el camino, no tiene porque arruinar el viaje, si decides tomarlo como lo que es, ni siquiera lo ensombrece, todo lo contrario, lo hace más valioso, más intenso, mejor.


Nos enseña a no temer, porque nuestros adelantos hoy hacen que sepamos cosas que antes ni soñábamos conocer y que jamás sabríamos, pero también esos adelantos nos permiten anticiparnos y resolver cualquier cuestión de manera satisfactoria y continuar con la normalidad de nacer, crecer y disfrutar de esta vida.


A veces la vida nos enseña a que no merece la pena gastar ni un minuto en cábalas infinitas, que hay que disfrutar de lo hermoso del momento, y confiar en que todo saldrá bien, y de no haber razón, el entretanto, habrá merecido la pena. 

 

Pero no resulta tan fácil ser tan cerebral, así que, puestos a pensar, decidió adentrarse en cábalas y elucubraciones gratuitas al azar, disparatados supuestos, posibilidades varias, que se amontonaban en su cabeza. Todo ritual se le antojaba insuficiente, escribió cartas, envió mensajes, ordenó la vida, los recuerdos, las deudas, las de monetaria factura y las que habitan bajo la piel camino del alma.


Quiso llamar a quienes le podían remitir la calma en plena tempestad y les llamó. Atravesó de puntillas al otro lado siguiendo la luz que te ciega al final del túnel en cada premonitorio sueño. En ocasiones se sorprendió en leguleyo ensimismamiento haciendo balances existenciales, pero también se arregló la falda y el gesto envalentonando una mirada desafiante, y afronto torera el camino y triunfó.


Siempre la vida nos enseña que nada está escrito, que hay mañanas que parecen noches y noches que no acaben con el amanecer. Deshojar opciones, que no margaritas, nublan el silencio y el camino a transitar, deshacen los nervios en manojos y terminan donde empezaron. La medicina para la incertidumbre es esperar.





Patxi Blázquez

 

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