Desaparecidos

Le robaron la vida y la existencia, el futuro y un camino por andar, se los llevan la avaricia de quienes secuestran el alma y la dignidad de un pueblo hermoso. Les quitan la voz y la mirada, cruzan el charco para sumar y naufragaron su vida en el intento. Con su marcha, al resto nos robaron la respiración y la libertad. Que todos cuentan.

 

Maldita sea la plata que guardan en el bolsillo, la que manchada de sangre y dolor les adorna las joyas, los carros y las haciendas. Maldita la balanza en la que pesan sus valores, que se inclina a la codicia y descalabran la vida, sin otorgarle valor.

 

Maldigo su descanso y su deshumanizada realidad. Que no haya paz en sus días, perdón en sus plegarias, silencio en su cabeza. Que su tormento sea la condena perpetua y la justicia la única salida. 

 

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