Cuando pueda besarte

Cuanto pueda besarte no habrá quien pare mis labios, cuando pueda abrazarte, no podrás desatarte de mí brazos.  

 

Cuando pueda pasear de tu mano no habrá camino que me parezca largo, no habrá ciudad que no quiera descubrir o recordar a tu lado. 

 

Cuando pueda compartir mantel haré de cada comida una celebración especial, la sobremesa será tan larga como permita el reloj. 

 

Cuando pueda besarte y estrecharte la mano amigo, también te daré un abrazo, que me quitaron de golpe la posibilidad de hacerlo y tengo millones almacenados que llevan tu nombre y no piensan caducar. 

 

Cuando pueda volver a escuchar las historias que peinan tus canas, lo haré sentado en el suelo a tus pies, sin perderme un detalle de lo que me quieras contar. 

 

Cuando pueda volver a pisar una playa, querré que el mar bese mis pies junto con los tuyos, que los dos sepamos que hay que seguir cuidando al gran azul. 

 

Cuando pueda llevarte flores, iré a llorar tu marcha frente a tu columbario, encenderé las velas que no pude en tu honor, y honraré tu descanso eterno, que la vida no me dejó acompañar tu marcha y homenajear tu camino vital. 

 

Cuando abran la jaula que encierra la libertad de poder vivir en sociedad, debemos aprender la lección y aprobar el examen con nota, no vaya a ser que no nos vuelvan a prescribir arresto domiciliario facultativo, por no producir anticuerpos que nos prevengan de la estupidez. 

 

Para cuando pueda besarte, seré tan feliz que descuento cada día en mi calendario, lo que queda para que ese día llegue, con la esperanza de que nada vuelva a ser igual, sino mejor. 

 

Patxi Blázquez

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